Cartilla "Nacho lee" y heroina. 2007
Video arte / performance. 2007
Video arte / performance. 2007
Nada
más atávico que mezclar la inocencia infantil con la putrefacción
del mundo y el vicio. La obra de este joven artista simplemente hace
visible lo invisible cuando presenta una cartilla infantil con la
cual múltiples generaciones han aprendido a leer y escribir. Al
apreciar y tocar la obra, uno empieza a buscar algo que indique la
diferencia, que indique que es una obra de arte: Pasamos hojas y
hojas y siempre lo mismo, solo hojas impresas con burritos
infantilizados, gallinas parlantes y sapos matemáticos pero nada de
asomo de obra. Aquí es cuando empezamos a pensar que la obra de
repente es eso mismo una cartilla y no más. Es el momento de parar:
la totalidad de las hojas de la cartilla, todas y cada una se
encuentran impregnadas de heroína, previamente preparada por el
artista y aplicada silenciosa y juiciosamente en la soledad de su
cuarto alquímico por necesidad: la heroína es invisible,
transparente. Lo protervico de la obra es la evidencia de la mixtura
letal entre infancia y drogadicción, desviación sutil en la
asociación de elementos, uno constructor de sociedad, otro
destructor definitivo, quizás un reflejo muy visible de la terrible
realidad colombiana y mundial en donde la niñez es sinónimo de
adictos seguros y duraderos, por lo tanto Nacho al parecer no lee.
Por:
Oscar Salamanca. Doctor en Arte. Tomado de
http://libidoherida.lacoctelera.net/post/2007/04/19/nacho-lee
